Seguro de Responsabilidad Civil: todo lo que deberías saber

Seguro de Responsabilidad Civil: todo lo que deberías Saber

¿Qué es un seguro de responsabilidad civil?

Para entender qué es un seguro de responsabilidad civil, primero tenemos que entender que es la responsabilidad civil como tal.

El Código Civil dice textualmente que «El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado». Esto significa que, si causas cualquier tipo de daño a otra persona, esto tendrá consecuencias según el tipo de daño, y la compensación exigida por la persona afectada es lo que se entiende como responsabilidad civil. En resumen, es responder por las molestias que has causado a alguien.

Pero las consecuencias no solo pueden ser económicas, también jurídicas y en ambos casos pueden llegar a suponer un gasto importante de dinero. En este contexto es donde nace el seguro de responsabilidad civil, pensado para afrontar y cubrir dichas consecuencias sin tener que poner en riesgo el patrimonio personal o empresarial. Este seguro se ha convertido en uno de los seguros más importantes y demandados y con el que debes contar sin ninguna duda, y nosotros te contamos por qué.

¿Qué aspectos cubre un seguro de responsabilidad civil?

Si te preocupa no poder hacer frente a las consecuencias económicas o legales de algún daño que hayas ocasionado a terceros, con un seguro de responsabilidad civil no tendrás de qué preocuparte.

Las consecuencias correrán a cargo de la aseguradora con la que hayas contratado el seguro, siempre y cuando los hechos que el perjudicado reclama estén incluidos en la póliza que contrataste y el responsable de estos seas tú o una persona que esté a tu cargo, como ocurre con los hijos y sus padres.

Teniendo esto en cuenta, el seguro de responsabilidad civil cubre las indemnizaciones por daños corporales, materiales o patrimoniales que puedas causar. Además, el seguro también debe cubrir los gastos de fianzas o costas judiciales hasta la cantidad acordada en la póliza. En cualquier caso, el seguro de responsabilidad civil se hace a cambio de una prima y en ella se establece el límite económico que debe cubrir y los hechos, entre otras cosas.

Es importante tener en cuenta que un seguro de responsabilidad civil no cubre los daños físicos ni materiales si te los causas a ti mismo, como puede ser en el caso de un accidente de coche. Además, para evitar fraudes, tampoco cubre los daños ocasionados a familiares.

El seguro de responsabilidad civil varía también dependiendo del ámbito en el que se aplique, por ello, podemos distinguir diferentes tipos de seguros de responsabilidad civil.

Seguro de responsabilidad civil empresas

Como sabrás, una empresa corre diferentes tipos de riesgos que la pueden llevar a causar daños a terceros. Estos daños pueden ser materiales, por ejemplo, en el caso de que un local inunde o provoque algún daño al local que se encuentre inmediatamente debajo, profesionales, si alguno de los trabajadores sufre algún daño físico, o económicos. Este seguro de responsabilidad civil se encarga de cubrir los gastos relacionados con este tipo de daños cuando los haya causado una empresa.

Seguro de responsabilidad civil profesional

Muchos profesionales como médicos, abogados, jueces, etc., cada día están expuestos en su trabajo a cometer errores que pueden tener una reclamación por parte de terceros. En este caso, el seguro de responsabilidad civil se hace cargo de esos gastos ocasionados por dichos errores, siempre que sean derivados de la actividad laboral.

Este tipo de pólizas suelen cubrir, además, la propiedad intelectual, la infidelidad de empleados o el pago de posibles fianzas que se impongan, entre otras cosas.

Seguro de responsabilidad civil autónomos

Como hemos visto, el hecho de ocasionar algún daño a otra persona puede tener diferentes tipos de consecuencias y en algunos casos, pueden suponer un desembolso importante de dinero. Pero ¿qué pasa si no tienes suficiente solvencia como para hacer frente a estos gastos? Ese puede ser el caso de algunos autónomos y ahí es donde el seguro de responsabilidad actúa.

En este caso, el seguro de responsabilidad civil se hace responsable de los gastos de indemnización que pueda tener un trabajador por cuenta propia al ocasionar daños a terceros derivados del trabajo.

Seguro de responsabilidad civil para directivos o D&O

En el caso de los directivos y administradores de una empresa, la situación cambia. Las personas con este tipo de cargos asumen riesgos que son exclusivos de sus puestos y responsabilidad, que los trabajadores normales no tienen que asumir. Por esto, existe un seguro de responsabilidad civil específico para ellas, el seguro D&O.

¿Qué es un seguro D&O?

Si bien las personas que ocupan estos cargos están expuestas a ocasionar daños con sus decisiones y comprometer a la empresa, el seguro de responsabilidad civil para directivos y administradores o D&O se ocupa de cubrir los gastos derivados de estos errores de actuación.

Se trata de un seguro específico para que tanto administradores como directivos puedan desempeñar su trabajo en la empresa protegiendo su patrimonio personal. Normalmente estas pólizas se diseñan a medida según el riesgo de cada puesto y empresa.

Principalmente, este seguro cubre el gasto en costas judiciales, gasto derivado de apelaciones, de fianzas civiles, etc., en definitiva, se dedica sobre todo a los gastos de defensa.

A diferencia del seguro de responsabilidad civil para empresas, esta póliza protege a la persona (directivo o administrador) y por lo tanto su patrimonio personal.

Ley de responsabilidad civil y seguro

Ya sabemos lo que es la responsabilidad civil, un seguro de responsabilidad civil y lo que este cubre pero, ¿Qué dice la ley sobre el seguro?

Según la Ley del Contrato de Seguro, en los ART. 73-76, LCS, el contrato tiene como finalidad proteger al asegurado y cubrir la indemnización a un tercero por los daños y perjuicios provocados por un hecho incluido en el contrato y del cual sea civilmente responsable el asegurado.

En la LCS se especifican dos tipos de defensa del asegurado. Una defensa regulada en el ART. 74, LCS, en la que el asegurador asume la dirección jurídica para hacer frente a la reclamación del perjudicado y otra regulada en el ART. 76, LCS, en la que la empresa aseguradora debe hacerse cargo de los gastos que tenga el asegurado tras intervenir en un procedimiento judicial, administrativo o arbitral, siempre dentro de unos límites marcados por la ley y por el propio contrato.

En el caso de que tanto el asegurado como el perjudicado estén cubiertos por la misma aseguradora, el asegurado tendrá que elegir entre mantener la dirección jurídica por parte del asegurador o confiar su defensa a otra persona, cuyo gasto correría a cargo del asegurador hasta el límite pactado en la póliza.

Por último, la Ley establece como obligatoria la contratación de un seguro de responsabilidad civil para llevar a cabo las actividades que el Gobierno determine por su especial peligrosidad.

Además, algunos seguros como el de responsabilidad civil para la conducción de vehículos de motos, el del cazador, el de actividades pirotécnicas o el seguro de responsabilidad civil profesional, entre otros, son obligatorios.

Seguro de responsabilidad civil por días

Aunque un seguro de responsabilidad civil suele contratarse de forma anual, hay determinadas situaciones que pueden requerir un seguro con una duración inferior a un año, por días o incluso por horas. Se usa sobre todo en casos como la circulación ocasional de algunos vehículos o la celebración de eventos.

Eventos

Si te dedicas a organizar cualquier tipo de eventos, debes saber que, en España, la contratación de un seguro de responsabilidad civil es obligatoria para ello.

Si has estado alguna vez en una feria, carrera, concierto, etc., habrás visto que es bastante probable que ocurran imprevistos que ocasionen daños, sobre todo materiales, como a un local o al mobiliario. Por eso, tanto los ayuntamientos como los propietarios de locales privados ponen como requisito obligatorio la contratación de un seguro que cubra estos daños en caso de que ocurran.

Estas pólizas suelen cubrir daños materiales, personales o patrimoniales que tanto el asegurado como sus trabajadores puedan ocasionar, haciéndose cargo del pago de indemnizaciones, los gastos en fianzas, costas judiciales y defensa jurídica entre otros.

En estos casos es bastante frecuente la contratación de un seguro de responsabilidad civil por días.

Seguro para riesgos deportivos

En cualquier actividad que realices en tu día a día es recomendable contar con un seguro, y más aún si esta actividad entraña algún riesgo.

En el caso del deporte no es diferente, de hecho, es recomendable contar con un seguro para cubrir posibles gastos médicos derivados de lesiones o accidentes deportivos. Pero no sólo los deportistas deben contar con un seguro, cualquier asociación, instalación deportiva o empresa que organice carreras, clases deportivas, torneos, etc., también debe contar con un seguro de responsabilidad civil, tanto para la empresa como para sus trabajadores, que cubra las posibles reclamaciones por parte de terceros.

Cancelación de dorsales

Cuando te inscribes a un evento deportivo, pueden surgir determinadas situaciones que te impidan la participación en dicho evento, como puede ser una enfermedad, un accidente corporal, el fallecimiento de un familiar, una lesión muscular, etc. En estos casos es conveniente contar con un seguro de cancelación de dorsales que cubra los gastos de anulación de la inscripción, siempre y cuando la canceles antes del inicio del evento.

Las condiciones del seguro, así como las causas de la anulación que cubra, quedarán dispuestas en el contrato antes de la realización del evento.

Gestión de riesgos

En una empresa, cualquier riesgo puede tener serias consecuencias en su actividad o en sus ganancias, y para evitarlos es importante realizar una buena gestión.

La gestión de riesgos consiste en analizar los posibles riesgos que una empresa puede correr  y establecer estrategias para evitar que ocurran o que afecten a la organización.

Una buena gestión de riesgos, estará mejor preparada para responder ante cualquier problema o amenaza que se pueda presentar, evitando así que cualquier complicación se convierta en una catástrofe. Por esto, la gestión de riesgos es un proceso continuo de revisión, creación de estrategias y aplicación de éstas.

Identificación de riesgos

Es obvio que, para gestionar los riesgos de manera correcta, es necesario que sepamos cuáles son pero, ¿Cómo puede una empresa identificarlos?

Para analizar y determinar los posibles sucesos que pueden ocurrir en una empresa y sobre todo, sus consecuencias, es necesario tener un conocimiento detallado de la empresa, del mercado, del entorno legal, social, político y cultural. Es imprescindible fijar unos objetivos clave, los riesgos que podría poner en peligro la consecución de dichos objetivos y definir cuáles son las principales fuentes de riesgo.

La identificación debe ser sistemática y se debe empezar por definir los objetivos de la empresa, los factores clave para alcanzar dichos objetivos, las debilidades del proyecto o la organización y las amenazas a las que se enfrenta. Para esto, es útil realizar un análisis DAFO.

La clasificación de los posibles riesgos de forma estructurada también puede hacer que se identifiquen más fácilmente.

Riesgo de mercado

El riesgo de mercado recoge las posibles situaciones adversas que puedan determinar la situación de una organización y los riesgos que de manera directa o indirecta afectan a la venta y cotización de las empresas.

El riesgo de mercado está compuesto por otros riesgos como la variación del precio de mercancías, la variación del precio de acciones, los cambios en el tipo de interés, la variación en el tipo de cambio de divisa extranjera o el posicionamiento y aceptación del producto.

Riesgo inherente

Este tipo de riesgo sólo está relacionado con las actividades económicas o negocios de la compañía. Está fuera del control del auditor, por lo que es difícil determinar o tomar una decisión para eliminar el riesgo, ya que es inherente a las actividades de la empresa.

Entre los factores que conducen a tales riesgos se incluyen la naturaleza de las actividades económicas y la del número de transacciones y la de la cantidad de productos y / o servicios. Además, la calidad de la gestión y los recursos humanos también cobran gran importancia.

Riesgo operativo

El riesgo operativo es la posibilidad de tener pérdidas financieras debido a un error humano, un error en un proceso o por algún imprevisto.

Este tipo de riesgo incluye riesgos legales, pero no riesgos sistemáticos, de reputación y pérdidas causadas por cambios en el entorno político, económico o social.

El riesgo legal es la posibilidad de que la compañía sea multada, sancionada u obligada a reparar daños debido a negligencias, descuidos y la violación de las leyes o de obligaciones contractuales.

Riesgo tecnológico

Como sabrás la tecnología está cada vez más presente en las empresas actuales, y como todo, tiene sus peligros.

Los riesgos tecnológicos son aquellos que provocan pérdidas derivadas del mal uso de la tecnología o su mala gestión, y son cada vez más frecuentes en las empresas. La tecnología se ha convertido en un fin y un medio de ataque debido a las debilidades causadas por las medidas de protección inadecuadas de las empresas.

Podemos diferenciar tres niveles de riesgos tecnológicos, primero el nivel de infraestructura técnica (hardware o nivel físico), segundo el nivel lógico (riesgos relacionados con el software, la información y los sistemas de información), y finalmente el riesgo causado por el mal uso.

Riesgos de Auditoría

Los servicios de auditoría hacen una evaluación objetiva de la empresa a través de los auditores para asegurarse del cumplimiento de las políticas, reglamentaciones, normas, requisitos legales, etc., en los sistemas y procedimientos de una empresa.

Pero cuando un auditor independiente emite una opinión sobre los estados financieros de la entidad, cabe la posibilidad de que su opinión sea inapropiada. A esta posibilidad se le conoce como riesgo de auditoría. Existen tres tipos de riesgos de auditoría: El riesgo de control, el riesgo de detección y el riesgo inherente.

Riesgos financieros

El riesgo financiero se refiere a la posibilidad de que eventos adversos o ciertas fluctuaciones financieras tengan un impacto negativo en la empresa. Hace referencia a la incertidumbre en las operaciones financieras que derivan de mercados que están en constante cambio. Un ejemplo es la incertidumbre que surge del rendimiento de una inversión.

El riesgo financiero está relacionado con los activos de una empresa y los productos o servicios que ofrece, ya que cuanto más altos sean los ingresos, más probabilidades hay de que la empresa pueda hacer frente a sus deudas y, por lo tanto, disminuir dicho riesgo.

Tipos de riesgos financieros

Como hemos visto anteriormente, para gestionar y poder evitar los riesgos en una empresa, es importante identificarlos, y es más fácil hacerlo si los clasificamos. Así, podemos hablar de varios tipos de riesgos financieros.

  1. Riesgo de crédito.

Se asocia al riesgo de que se produzcan impagos, lo que puede provocar pérdidas de intereses, gastos por el proceso de recobro, etc.

  1. Riesgo de liquidez.

Se entiende por el riesgo de que la empresa no pueda obtener la liquidez necesaria para cumplir con obligaciones, aunque tenga activos suficientes para para pagar dicha deuda.

  1. Riesgo de mercado.

Existen varios tipos de riesgos dentro del riesgo de mercado, como el riesgo del cambio de valor de instrumentos financieros, el riesgo asociado al cambio en contra de los tipos de interés o los riesgos de tipos de cambio al hacer un cambio de divisas.

  1. Riesgo operacional.

Hace referencia al riesgo derivado de los posibles errores humanos, errores en procedimientos internos o en los sistemas tecnológicos que utiliza diariamente una empresa.

Ciberseguridad

Incorporar las nuevas tecnologías a las empresas es un gran avance, pero también tiene sus riesgos, ya que nuestros equipos y nuestra información están cada vez más expuestos a posibles ciberataques, y por ello existe la ciberseguridad.

Es la práctica de proteger ordenadores, servidores, dispositivos móviles, sistemas electrónicos, redes y datos de posibles ataques.

La ciberseguridad debe poder funcionar antes, durante y después de la operación. No solo puede prevenir, sino también hacer que los clientes y el mercado tengan más confianza, reduciendo así los riesgos de los usuarios y la exposición de los sistemas. 

Ciberataques

La seguridad sirve para protegernos de los ciberataques y sus consecuencias pero, ¿Qué son exactamente los ciberataques?

Los ciberataques son una serie de acciones ofensivas contra sistemas de información como bases de datos y redes informáticas que se llevan a cabo con el fin de causar algún daño, alteración o destrucción de una persona, institución o empresa. Los ciberataques pueden apuntar tanto a equipos y sistemas que trabajan en la red, invalidando los servicios que brindan, como a los datos e información almacenados en bases de datos, pudiendo robarlos o utilizarlos para espionaje. Existen diferentes tipos de ciberataques: el cibercrimen, el hacktivismo, el ciberespionaje y el ciberterrorismo, entre otros.

Seguridad informática para empresas

Por todos los riesgos que suponen las nuevas tecnologías, las empresas dan cada vez más importancia a la seguridad informática y la seguridad de la red, para identificar y eliminar vulnerabilidades, protegerse de intrusos y evitar que información confidencial y datos personales lleguen a otras personas fuera de la empresa o institución. El objetivo es evitar la pérdida financiera y la pérdida de información.

La seguridad informática en las empresas consiste en identificar las posibles amenazas y el impacto que pueden suponer para la empresa. Hay medidas para mantener esta seguridad informática como la política de seguridad y protección de datos, la seguridad física de los equipos y activos, la instalación de un software certificado por el fabricante, la protección antivirus, el análisis periódico o el uso de cortafuegos o barreras.

Seguridad informática activa

Se trata de la seguridad que se lleva a cabo diariamente para prevenir ataques, a través de contraseñas seguras, de antivirus actualizados, de la realización de análisis en busca de malwares, etc.

Seguridad informática pasiva

Se refiere a la que actúa directamente para minimizar daños que se puedan ocasionar por un accidente o un malware. Consiste en acciones como escanear el sistema para limpiarlo de malwares, la realización de copias de seguridad en distintos soportes, etc.

Seguros ciberriesgos

Incluso implementando las medidas correctas de seguridad informática, los ciberataques pueden producirse pero, ¿Qué puedes hacer si eres víctima de uno de ellos?

Como hemos comentado antes, cualquier actividad en nuestra vida se debe cubrir con un seguro, y más aún si implica riesgos. Para este caso existen los seguros ciberriesgos, que cubren daños ocasionados por los ciberataques como pérdidas o robos de datos, gastos de recuperación de daño reputacional, gastos en protección de identidad, etc.

Es un tipo de seguro que proporciona ante estos ataques indemnización en caso de interrupción del negocio, equipos de sustitución o gestión de crisis entre otras cosas. En definitiva, es un seguro pensado para ayudar a la recuperación de los datos y del negocio con la mayor rapidez posible.

Auditorías de seguridad informática

¿Quieres saber cómo de efectivas son las medidas de seguridad informática implementadas en tu empresa?

Las auditorías de seguridad informática se ocupan de evaluar el nivel de seguridad de una empresa o institución, revisando las políticas y procedimientos de seguridad y su cumplimiento. Permiten detectar las debilidades de seguridad que supongan un riesgo que pueda ocasionar perjuicios importantes para la empresa, evitando también los robos de información y la competencia desleal.