Aspectos destacados
Para el tejido empresarial español, la incertidumbre arancelaria ha dejado de ser un asunto exclusivo de los departamentos de comercio exterior. Hoy es un factor de riesgo con consecuencias directas sobre la gestión diaria de cualquier compañía, y el impacto de los aranceles en el riesgo de crédito es una de sus caras menos comentadas y más determinantes.
Según el Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito 2026, elaborado por Crédito y Caución e Iberinform y publicado el 16 de junio de 2026, el 32% de las empresas españolas ya está sufriendo los efectos de la guerra comercial, especialmente a través del aumento del precio final de los productos (16%) y de la reducción del margen comercial (12%). Además, un 11% sitúa la morosidad entre sus principales preocupaciones y un 9% declara tener dificultades para obtener financiación.
Este escenario no es nuevo. Ya en abril de 2025, otro estudio de Crédito y Caución e Iberinform reflejaba que un 48% de las empresas señalaba que la incertidumbre arancelaria afectaba a su operativa diaria, y que un 6,5% preveía entonces un deterioro del riesgo de crédito de su cartera comercial. La tendencia, por tanto, viene de lejos, aunque se ha moderado a lo largo de 2026.
La conclusión es clara: cuando aumentan los aranceles o se intensifica la volatilidad regulatoria, el problema no se limita al precio de una operación internacional. También puede alterar la competitividad, tensionar la tesorería, dificultar la planificación, elevar la morosidad y obligar a revisar las políticas de crédito comercial y de cobertura.
«En contextos de incertidumbre arancelaria, muchas empresas siguen analizando el impacto solo en términos de coste o de margen, cuando en realidad el primer error suele ser no medir cómo cambia la calidad del riesgo de sus clientes y de su propia cadena de cobro», señala Enrique García-Delgado, director de Crédito en RibéSalat.
La incertidumbre arancelaria ya forma parte del riesgo empresarial
España mantiene una exposición relevante al comercio con Estados Unidos y al entorno global. El Banco de España recuerda que Estados Unidos es el sexto país de destino de las exportaciones españolas de bienes y que, aunque el impacto directo de los aranceles sobre España podría ser menor que en otras economías europeas, la exposición indirecta a través de cadenas globales de valor y servicios sigue siendo significativa. En 2024, el comercio total de bienes y servicios entre España y EE. UU. representó el 4,4% del PIB español.
Además, la Cámara de Comercio de España ha advertido de que determinadas medidas arancelarias pueden tener efectos sectoriales relevantes. Por ejemplo, unos aranceles del 25% aplicados a acero y aluminio procedentes de la UE podrían reducir, en media, un 10,4% el valor de las exportaciones españolas de esas partidas hacia EE. UU.
Pero incluso cuando una empresa no exporta directamente a Estados Unidos, puede verse afectada si:
- compra materias primas o componentes importados,
- forma parte de una cadena de suministro internacional,
- trabaja con clientes expuestos a mercados tensionados,
- o vende a crédito en sectores donde aumentan los costes y cae la rentabilidad.
Cómo impactan los aranceles en la cuenta de resultados de una empresa
Costes de aprovisionamiento
Cuando un arancel encarece una materia prima, un componente o un producto terminado, la empresa debe decidir si repercute ese coste al cliente, si asume parte del sobreprecio o si busca proveedores alternativos. Ninguna de las tres opciones es neutra.
Márgenes comerciales
Los estudios que analizan la gestión del riesgo de crédito en España muestran de forma recurrente que uno de los daños más inmediatos de la incertidumbre arancelaria es la reducción del margen, ya sea porque suben los costes o porque la empresa evita trasladar íntegramente el incremento al mercado para no perder cuota.
Competitividad
En mercados muy sensibles al precio, una subida de costes puede deteriorar la posición comercial en poco tiempo. Esto obliga a revisar política comercial, pricing, estructura de costes y estrategia de mercado. En algunos casos, incluso puede llevar a rediseñar la internacionalización o buscar nuevos destinos comerciales.
Ejemplo práctico. Una empresa industrial que exporta componentes puede verse afectada por partida doble: primero, porque aumentan los costes de ciertos insumos importados; segundo, porque sus clientes internacionales, a su vez, revisan pedidos o condiciones de pago en un entorno de menor visibilidad. Ese doble efecto no solo comprime rentabilidad: es otra manifestación del impacto de los aranceles en el riesgo de crédito de la cartera de clientes, ya que también incrementa la probabilidad de impago o retraso de cobro.
El efecto menos visible: el impacto de los aranceles en el riesgo de crédito
Una de las grandes carencias del debate público sobre aranceles es que suele centrarse en la geopolítica o en el precio, cuando desde la óptica empresarial hay otro elemento decisivo: el deterioro del riesgo de crédito. Este es, precisamente, el impacto de los aranceles en el riesgo de crédito que más tarda en detectarse: el propio estudio de Crédito y Caución e Iberinform ya señalaba en 2025 que un 6,5% de las empresas esperaba un empeoramiento del riesgo de crédito de su cartera comercial como consecuencia del aumento de los aranceles.
Cuando un cliente opera con menor margen, mayores costes y menor visibilidad, su capacidad de pago puede resentirse. Y cuando eso ocurre en cadenas largas o sectores estrechamente interconectados, el efecto se traslada con rapidez a proveedores, subcontratistas y distribuidores.
«El riesgo no está solo en vender menos, sino en vender igual o incluso más en un entorno donde el cliente está perdiendo fortaleza financiera. Ahí es donde el control del crédito comercial se vuelve decisivo», apunta Enrique García-Delgado, director de Crédito en RibéSalat.
A ello se suma la presión sobre la liquidez. Si aumentan los plazos de cobro, empeoran las condiciones de financiación o se inmovilizan recursos para garantizar operaciones, la empresa puede ver tensionado su circulante. De hecho, los estudios recientes reflejan que una parte del tejido productivo español mantiene preocupaciones relevantes por la morosidad y por el acceso a financiación.
Qué empresas están más expuestas
No todas las compañías sufren el riesgo arancelario con la misma intensidad. En general, la exposición es mayor en tres perfiles:
1. Sectores exportadores o importadores con sensibilidad al precio
Industria, agroalimentación, automoción, metal, bienes de equipo y distribución internacional son actividades especialmente sensibles al sobrecoste arancelario y a la pérdida de competitividad.
2. Empresas integradas en cadenas globales de suministro
Aunque no exporten directamente, muchas compañías españolas producen componentes o prestan servicios que acaban integrados en bienes destinados a mercados afectados. El Banco de España subraya precisamente esa exposición indirecta a través de las cadenas globales de valor.
3. Compañías con concentración comercial o venta a crédito
Si una empresa depende de pocos clientes, de pocos mercados o vende con aplazamiento de pago, un entorno de menor rentabilidad y mayor incertidumbre puede amplificar el riesgo de impago y el coste financiero asociado.
Qué debería revisar una empresa ante un escenario arancelario incierto
La respuesta empresarial no puede limitarse a «esperar y ver». En un contexto de volatilidad arancelaria, conviene revisar al menos estos cinco frentes:
1. Contratos e Incoterms
Es clave verificar quién asume el coste arancelario, qué cláusulas permiten revisar precio y qué Incoterm está fijando realmente la obligación económica y operativa. En operaciones con EE. UU., por ejemplo, el rol de importador y los compromisos bajo determinados Incoterms pueden trasladar a la empresa obligaciones de pago o garantía que afecten a su liquidez.
2. Política de crédito comercial
Conviene revisar límites por cliente, plazos de pago, concentración sectorial y mercados con peor evolución de riesgo. No basta con vender: hay que vender con control.
3. Cartera de proveedores y mercados
Diversificar proveedores o destinos comerciales no es una reacción táctica menor; puede convertirse en una medida estructural para reducir dependencia y volatilidad.
4. Tesorería y necesidades de financiación
La empresa debe recalcular escenarios de circulante, tensión de caja y capacidad de absorción de picos de coste o retrasos de cobro.
5. Coberturas aseguradoras
En función de la operativa, puede tener sentido reforzar herramientas de seguro de crédito y, en supuestos específicos, de seguro de caución.
Seguro de crédito y seguro de caución: diferencias y complementariedad
El seguro de crédito está orientado a proteger a la empresa frente al riesgo de impago de sus ventas a crédito. En un entorno en el que la incertidumbre arancelaria puede deteriorar la calidad crediticia de la cartera comercial, esta herramienta gana relevancia porque ayuda a preservar la cuenta de resultados, la tesorería y la disciplina de riesgo. Conocer bien nuestro servicio de seguro de crédito es un primer paso para valorar si conviene reforzar la cobertura actual.
El seguro de caución, por su parte, responde a otra lógica: garantizar frente a un tercero el cumplimiento de una obligación. En el contexto arancelario puede resultar especialmente útil en operaciones donde la empresa necesita aportar garantías o avales y quiere evitar una mayor inmovilización de recursos o dependencia bancaria, como explican distintos análisis especializados sobre importadores españoles en EE. UU.
«La caución adquiere especial valor cuando la empresa necesita mantener operativa y liquidez sin sobredimensionar su consumo de capacidad financiera. En entornos inciertos, disponer de alternativas eficaces al aval bancario puede marcar una diferencia importante», explica Eduardo Santomá, director de Caución en RibéSalat.
Qué riesgo necesita resolver tu empresa
Por eso, la conversación no debe plantearse en términos de «qué producto contratar», sino de qué riesgo necesita resolver la empresa:
- si el problema es el impago del cliente, hablamos de crédito;
- si el problema es la garantía ante un tercero, hablamos de caución;
- y en algunos casos ambas soluciones pueden convivir dentro de una arquitectura más amplia de protección empresarial.
Protege tu negocio a tiempo
El impacto de los aranceles en el riesgo de crédito no debería analizarse como una noticia coyuntural, sino como una señal de alerta sobre la fragilidad de ciertas cadenas de suministro, políticas comerciales y estructuras de riesgo. Las empresas que reaccionan tarde suelen hacerlo cuando el margen ya está erosionado, el cliente ya ha empezado a retrasar pagos o la tensión de caja ya es visible. Las que revisan con anticipación su exposición comercial, contractual, financiera y aseguradora están en mejor posición para absorber el impacto, proteger su rentabilidad y sostener su crecimiento con mayor resiliencia.
«La mejor respuesta ante un escenario arancelario inestable no es improvisar cuando aparece el problema, sino construir de antemano una política clara de prevención, control de exposición y transferencia del riesgo», concluyen Eduardo Santomá y Enrique García-Delgado desde RibéSalat.

