A pesar de que en los últimos años la industria deportiva ha sufrido las consecuencias de la crisis de la Covid-19, las cifras vinculadas al empleo y a las actividades deportivas están mejorando de forma notable, recuperando los niveles previos a la pandemia. De hecho, el crecimiento del sector se ve reflejado en muchas de las cifras que publicaba hace apenas un mes el Consejo Superior de Deportes (CSD), con la colaboración de la División de Estadística y Estudios del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, en su Anuario de Estadísticas Deportivas 2022.

Según este informe, el crecimiento se refleja, por ejemplo, en el aumento del número de clubs deportivos, que en 2021 llegaron a los 76.218, lo que supone un ascenso interanual del 2,4%; o en el número de federaciones que participaron en competiciones estatales e internacionales: 4.452 y 2.355 respectivamente, obteniendo un total de 1.032 medallas. Sin embargo, uno de los datos más relevantes es el número de Deportistas de Alto Nivel (DAN), que alcanzó en 2021 los 5.494, con un incremento interanual del 0,2%. Aunque por sexos las diferencias siguen siendo destacables – casi el 62% de los DAN son hombres y solo el 38,4% mujeres – la tendencia sigue avanzando hacia un crecimiento generalizado.

El cuerpo: herramienta de trabajo y fuente de ingresos

Cada vez son más los deportistas que convierten su pasión en su profesión y deciden dedicarse al deporte de alto nivel de forma profesional. No obstante, dedicar la vida al deporte trae consigo una serie de riesgos, la gran mayoría de ellos, derivados del esfuerzo físico y los retos que supone la práctica deportiva a un alto nivel. Cuando se practica cualquier deporte, y especialmente aquellos que son catalogados como actividad de riesgo, existe la posibilidad de que, antes o después, el deportista sufra un accidente o una lesión. Frente a esto, ser conscientes de que puede suceder y contar con una correcta prevención puede aportar al deportista la tranquilidad necesaria para llevar a cabo su práctica al nivel requerido para mantener el éxito profesional.

El cuerpo no solo es la herramienta de trabajo de los deportistas, sino que es también su fuente de ingresos, así que además de su salud, en caso de sufrir una lesión, también está en juego su economía. Por ello, los seguros deportivos tienen toda la razón de ser, especialmente a la hora de brindar protección financiera en el caso de que el profesional sufra un accidente, una lesión o una enfermedad que le incapacite a practicar su deporte, ya que tanto el profesional como su familia quedarán cubiertos económicamente.

El ahorro es otro de los pilares básicos que debe tener en cuenta cualquier deportista de élite. A través de un contrato de seguro de esta tipología, podrá ahorrar periódicamente de forma segura durante su carrera para hacer frente al futuro con tranquilidad. El objetivo es poder garantizar un capital al final de la vida profesional del deportista para poder hacer frente a su corta carrera.

Sin duda alguna, la prevención y la planificación a largo plazo serán los mejores aliados de cualquier deportista de alto nivel que desee minimizar los posibles riesgos que puedan producirse, tanto durante como tras su trayectoria profesional.

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