La reputación es uno de los principales activos de cualquier empresa. La pérdida de confianza y de buena imagen es, sin duda, la peor publicidad a la que se enfrenta una compañía, independientemente de contar con un currículum intachable durante años.

Conscientes de esta realidad, cada vez es más habitual que las empresas opten por las distintas vías de protección que ofrece el mercado con la finalidad de mantener su reputación y, en consecuencia, garantizar la óptima evolución de la compañía.

Sin embargo, el buen hacer de la empresa no lo es todo, ya que entre las distintas variables que pueden alterar su imagen se encuentran las acciones de los administradores, directivos y altos cargos, sobre todo de aquellos con mayor responsabilidad y capacidad de decisión.

Protección ante reclamaciones

Por ello, el Seguro de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos de RibéSalat, más comúnmente conocido como D&O (directors & officers), se erige como una eficaz herramienta que protege a los administradores y directivos ante una reclamación de un tercero por actos incorrectos cometidos en el ejercicio de sus funciones, indistintamente del sector, y de si la demanda tiene una base real o no.

Así, como administrador, directivo o gerente de una empresa existen múltiples situaciones que pueden poner en peligro su patrimonio personal. En este sentido, y con el fin de garantizar la seguridad e independencia en la toma de decisiones, el seguro de RC Administradores y Directivos de RibéSalat ofrece amplias coberturas que cubren una gran variedad de escenarios:

Indemnizaciones: En caso de haber cometido una negligencia en sus funciones como directivo y de estar cubierto en póliza. Si es condenado, la compañía abonará la indemnización económica al tercero reclamante.

Fianzas: Se constituirán las fianzas judiciales (tanto civiles como penales) que le sean exigidas por la posible responsabilidad de sus actos.

Gastos de defensa y representación legal: Se abonarán los costes, gastos legales y honorarios necesarios para que el directivo pueda ejercer su defensa. Además, la propuesta de RibéSalat permite la libre disposición de abogados, pudiendo elegir el despacho de abogados que el directivo desee. 

Responsabilidad tributaria subsidiaria: En el supuesto de que se le imponga la obligación de asumir la responsabilidad tributaria conforme a la ley de forma subsidiaria, la indemnización al fisco quedaría cubierta.

Prácticas de empleo: Si se diera el caso de que un empleado demandara a un directivo, por ejemplo, por acoso, difamaciones, discriminación e incluso incumplimiento del contrato, etc. tanto el directivo, como la empresa dispondrán de cobertura de defensa y las posibles indemnizaciones quedarían cubiertas.

Empresas filiales y participadas: El paraguas de cobertura de las pólizas de directivos amparan a la totalidad de directivos y administradores de las empresas filiales y a los designados por la sociedad contratante en las sociedades participadas.

Protección de bienes:  En caso de embargo, se garantiza el pago de la hipoteca, el colegio de los niños, facturas de luz, agua y gas, así como las primas de las pólizas de vida y accidentes familiares, además de otros gastos fijos familiares que puedan tener.

 

¿Quién puede reclamar y a quién protege?

La propuesta de RibéSalat considera como a un tercero a accionistas, empleados, clientes, acreedores y proveedores, competidores, organismos públicos como el Banco de España o la Agencia Tributaria, así como la sociedad en general, en ciertos casos y otros supuestos.

En el otro lado, en cambio, el seguro protege, además de a administradores y directivos, a:

  • Miembros del consejo de administración
  • Miembros de comités internos
  • Administradores o directivos en entidades participadas (nombrados por la Sociedad Asegurada)
  • Administradores de hecho
  • Empleado ejerciendo el cargo de gerente de riesgos
  • Empleado responsable del departamento jurídico
  • Empleados (para la cobertura de prácticas de empleo: Reclamación por discriminación, mobbing…)
  • Fundador de la sociedad asegurada
  • Persona física nombrada como liquidador o administrador en la disolución voluntaria de la sociedad asegurada
  • Secretario y vicesecretario no consejero de la sociedad
  • Administrador o directivo en su calidad de Compliance Officer (director de cumplimiento normativo)
  • Delegado de protección de datos (DPO)
  • Abogado interno

 

Regulación

Pero ¿dónde se regulan estas responsabilidades? Los administradores están obligados a actuar con la llamada “diligencia del buen empresario”. Deben desempeñar su cargo con la diligencia de un ordenado empresario y de un representante leal, debiendo informarse diligentemente sobre la marcha de la sociedad. Además, están sujetos, entre otros deberes, a los de fidelidad, lealtad y secreto. Así lo constatan las distintas normas como:

  • Ley de Sociedades de Capital (reforma 12/2014 amplía la responsabilidad de los administradores)
  • Código Civil
  • Ley Concursal
  • Ley General Tributaria – Art.43 de responsabilidad subsidiaria de los administradores
  • Código Penal- reforma 2010 y subsiguientes

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